
"Estos ... animales les dieron la noticia de las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, les dijeron que fueran a Paxil y les enseñaron el camino de Paxil."--Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché
("These ... animals gave them the news of the yellow corn and the white corn, and told them to go to Paxil and showed them the road to Paxil."--Popol Vuh. The ancient stories of the Quiché)
En noviembre de 1990, reporta Ruiz Gordillo, alumnos de la secundaria federal Ignacio Mejía, de Misantla, escribieron una carta al presidente de la República solicitando que sean reconstruídas las ruinas de Paxil y de Los Idolos. Mientras que en Los Idolos la población está literalmente construída sobre las ruinas del asentamiento prehispánico, en Paxil el asentamiento humano más cercano (Morelos, en el municipio de Misantla) está un poco más alejado. Actualmente las ruinas de Paxil están en un terreno de propiedad privada, rodeadas de ganado vacuno y un cementerio. De esta manera, Paxil resultó ser el más afortunado y el gobierno federal, por medio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), decidió invertir en su conservación. Con Ruiz Gordillo a cargo, el proyecto fue recipiente en 1996 del Premio Anual del INAH. Dada la situación económica del país, es digno de mérito que el gobierno haya decidido utilizar recursos para la renovación de este sitio. El hecho de que estudiantes de Misantla, una población que muchas veces es bastante apática, hayan decidido de proponer este proyecto es laudable.
Al parecer fue José García Payón el primer arqueólogo mexicano en visitar y explorar Paxil en 1939-1940. El lugar, así como otros de la región de Misantla, había sido ya mencionado por el alemán Hermann Strebel en su libro Ruinen aus der Misantla, publicado en 1884. Paxil, que en castellano significa río de caliche, se encuentra localizado a aproximadamente 10 km al noroeste de Misantla. Como sucede con muchos sitios arqueológicos, su nombre totonaco ha sido casi olvidado por la gente de la región, y el lugar es conocido en Misantla como Morelos. No obstante que Paxil sea mencionado en el Popol Vuh, hecho que fue ya reconocido por García Payón en sus escritos acerca de la región, es posible que el lugar mencionado en ese libro se encuentre en el municipio de Colotenango, en Guatemala. Esto es basado en relatos contemporáneos de algunos pueblos de esa región.
La pirámide o edificio de la Palma es uno de los primeros que se observan al llegar al
sitio arqueológico de Paxil, en el camino de Santa Cruz a Tapapulum.
A un costado de la pirámide es posible observar las ruinas de un juego de pelota (al estilo mesoamericano).
Enfrente al edificio de la Palma y cruzando el camino se encuentra el resto de la zona arqueológica. Al entrar al lugar, que es un terreno de propiedad privada, pasa uno por dos "cerros" que en realidad son dos pirámides (edificios D e I). No es difícil encontrarse con ganado junto a las pirámides. Hacia al fondo, en dirección este, se encuentra una de las pirámides más hermosas de ese lugar. García Payón la llamó "provisionalmente" edificio A.
En la fachada norte de ese edificio se encuentra un conducto subterráneo o túnel. El túnel, según Ruiz Gordillo, tiene un largo de 15.2 metros desde la entrada hasta donde empieza una escalera de 21 peldaños, los cuales conducen a una plataforma. La función de este túnel, segun Strebel, es de una sepultura. García Payón pensó que en vez de esto, el túnel tiene una función arquitectónica determinada, la que según él queda comprobada con la existencia de construcciones similares cerca de Martínez de la Torre y en el Tajín Chico.
In November 1990, according to archeologist J. Omar Ruiz Gordillo, students at Ignacio Mejía middle school in Misantla wrote a letter to the president of Mexico requesting the reconstruction of the ruins at Paxil and Los Idolos. Although at Los Idolos the current settlement is literally built atop the remains of the prehispanic site, at Paxil the nearest village (Morelos, in the municipality of Misantla) is somewhat removed. Currently the ruins at Paxil stand on private property, surrounded by cattle and a cemetery. Because of this, Paxil turned out to be the most fortunate of the two sites, and the federal government, by means of the National Institute of Anthropology and History (INAH), decided to invest in its conservation. With Ruiz Gordillo in charge, the project earned INAH's Annual Prize in 1996. Given the nation's economic situation, the government deserves praise for devoting resources to renovate this site. It is also laudable that students in Misantla, a town that oftentimes seems rather apathetic, proposed this project.
José García Payón appears to have been the first Mexican archeologist to visit and explore Paxil, in 1939-1940. As with other sites in the region of Misantla, Paxil had already been mentioned by the German Hermann Strebel in his book Ruinen aus der Misantla, published in 1884. Paxil, which in English loosely means river of rubble, is approximately 10 kilometers (6 miles) northeast of Misantla. As happens with many archeological sites, people in the region have nearly forgotten its Totonac name, and in Misantla the place is known as Morelos. Although the ancient Mayan text the Popul Vuh refers to Paxil, a fact that García Payón noted in his writings, the place cited could be the one in the municipality of Colotenango, Guatemala.
When one arrives at the archeological site of Paxil, the pyramid or building of the Palm is among the first visible, on the road from Santa Cruz to Tapapulum. To one side of the pyramid lie the ruins of a Meso-American-style ball court.
In front of the Building of the Palm, across the road, one finds the rest of the archeological zone. Upon entering the place, which is private property, one passes between two "hills" that in reality are two pyramids (buildings D and I). Cattle often graze next to the pyramids. Toward the rear, to the east, rises one of the site's most beautiful pyramids, which García Payón "provisionally" called Building A. Its northern facade reveals a subterranean passageway that, according to Ruiz Gordillo, measures 15.2 meters long (about 50 feet) between the entrance and the staircase, which consists of 21 steps leading up to a platform. Strebel believed that the tunnel served as a tomb, while García Payón thought it had an architectural purpose, proved by the existence of similar constructions near the city of Martínez de la Torre and at El Tajín Chico.
Fecha de la última modificación: 16 diciembre, 2001